sábado, 15 de mayo de 2010

…y más encima quieren que paguemos??!!

“Esto es francamente desastroso”. Con estas palabras el H. Senador Jovino Novoa (UDI) ha criticado al estado actual del Sistema de Transporte de Pasajeros (STP). Cosa rara, pues esta vez no se puede sino estar muy de acuerdo con el senador. Lo tristemente cómico es que estas 4 palabras  se vienen repitiendo por más de tres años en los labios de los usuarios reales de Transantiago (TS), y no puede ser de otra forma.
Luego del violento inicio del STP -en tiempos de Concertación- las modificaciones realizadas a la idea matriz que le dio nacimiento a TS han sido mínimas, no pocas de ellas fueron hechas por los distintos Comités de Usuarios (CdU) que nacieron de manera espontánea ante la afrenta realizada a los sectores populares del gran Santiago. Con todo, dichas propuestas y las acciones que se realizaron al momento de levantarlas, no lograron solucionar el problema de fondo que supone la mantención y vialidad de un STP de esta envergadura, cuestión que dice relación con la pertenencia del sistema mismo. Sin lugar a dudas, se trata de un tema aún pendiente.

No obstante lo anterior, llama la atención el asombro y enojo del honorable frente a una situación que él mismo, su bancada y su alianza pudo evitar. Rasgan vestidura hoy los que ayer dieron su aprobación a un STP fracasado en su génesis, alejado de las necesidades de la población; con recorridos ininteligibles e inservibles; con máquinas “enchuladas” que ni ayer, ni hoy logran reducir los altos niveles de contaminación atmosférica; con increíbles retrasos y serios problemas de “frecuencia”; con un sistema de pago por adelantado que linda en la ilegalidad y con una subvención estatal que sólo asegura ingresos a las arcas de los 10 empresarios que se adueñaron de una responsabilidad que le corresponde al Estado: el transporte de trabajadores, estudiantes y pobladores a sus respectivos destinos.

Y a pesar de estas deficiencias, a pesar de las promesas no cumplidas como la facilitación de información en la señalética a la tercera edad; la facilitación en el acceso a paraderos y buses para los discapacitados; la promesa incumplida de reducción de contaminación acústica y atmosférica; la oferta de reducción de tiempo en los viajes que tampoco se cumplió; y un largo etcétera, con todo ello más encima quieren que… ¡paguemos!. ¿Quién paga por una carne podrida? ¿Ellos pagan por un auto chocado? ¿Es justo pagar por un servicio que dista en demasía de lo que se ofreció?. ¡No! No es justo.

Y así como no es justo pagar por un servicio que no cumple con lo ofrecido, tampoco lo es el silencio de los inocentes usuarios.

Resulta imperativo retomar el debate sobre el rol del Estado en el transporte de los santiaguinos. La subvención que todos los chilenos pagamos a los empresarios dueños de las micros va en directo desmedro de las restantes regiones del país y la calidad del transporte dista mucho –aún- de las necesidades de la población.

Si bien los temas mencionados son los conflictos de fondo que hay que resolver, en lo inmediato debemos sentirnos interpelados a enfrentar la nueva alza de precio en el pasaje que ha develado el actual gobierno.

Entre marzo y abril sufrimos dos incrementos, con quince días de distancia. Nuevamente en mayo habrá un aumento en el valor del pasaje. Desde el lunes 10 de mayo se suspendió la duración de un pasaje por dos horas. No cabe duda alguna que el paso siguiente será pagar en cada trasbordo y eso sería el descalabro final en los menguados bolsillos de los trabajadores y sus familias.

¿Es posible evitar tal desenlace? Por cierto que lo es, sin embargo ello supone organización y lucha.

Desde esta tribuna comienza el llamado a la re-articulación de los denominados Comités de Usuarios, de los Comités contra las alzas, de los Comités de defensa del consumidor, para anteponernos a las medidas gubernamentales propias de la derecha y el empresariado.

Es momento de organizarse y coordinarnos para detener las alzas, para detener el estrangulamiento a la economía familiar, para detener la enajenación de las responsabilidades que le caben al Estado y no a un puñado minoritario de empresarios que hoy lucran con el pesar de la gente de trabajo.

Sergio Sepúlveda S.
Coordinador Comités de Usuarios


2 comentarios:

  1. Estimado Sr. Sepulveda,

    excelente propuesta!!
    Organicémonos ya! En los barrios, comunas, ciudades. Decidamos de una vez por todas sobre lo que nos afecta directamente como usuarios-ciudadanos.

    Atte.

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  2. La preocupación de Ud. por el famoso Transantiago, no es solidaria con los habitantes de regiones, a quienes Uds. ignoran. Los costos del transantiago lo pagamos las regiones, hasta cuando defienden a los santiaguinos frescos, sinverguenzas

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